Cápsulas de CBD: Todo lo que necesita saber

Las pastillas de CBD son similares a los suplementos alimenticios de uso cotidiano para la salud. Estas píldoras son solubles y están constituidas por polvo de aislado o aceite de CBD.

Las cápsulas son sencillas de emplear en comparación con otros formatos. Cada píldora tiene una dosis premedida de CBD, por lo que se sabe con precisión la cantidad que se obtiene con cada una de ellas. Las cápsulas pueden contener desde 5 mg hasta 30 mg de CBD. En raras ocasiones, existirán cápsulas de hasta 50 mg; sin embargo, esto casi siempre requerirá el uso de un aislado de CBD en polvo.


¿Cuántas cápsulas se pueden tomar?

Esta pregunta, por desgracia, no tiene una respuesta específica. Existen muchos factores que pueden influir en la cantidad de CBD que necesite diariamente.

El género, la altura y el peso, el historial médico, la experiencia previa con el CBD y el tipo de producto de CBD que elija son factores que podrían influir en su dosis diaria. 

¿Por qué es más fácil conocer la dosis ingerida?

Es imposible saber la cantidad de CBD que entra realmente en el torrente sanguíneo cuando se utilizan aceites para vapear, tinturas y concentrados.

Si compra un aceite con 300 mg de CBD en total, por ejemplo, tendrá que averiguar la potencia en miligramos de CBD por mililitros para calcular cuántos mililitros necesitará para alcanzar la dosis deseada. Aunque esto no es muy difícil, requiere algo de aritmética y tendrá que medir el aceite en cada toma.

En cambio, la cantidad total de CBD por cápsula estará indicada en cada producto que se adquiera. No es necesario calcular nada. Si desea tomar 30 mg al día, puede tomar una cápsula de 30 mg o dos cápsulas de 15 mg.

¿Las cápsulas de CBD contienen THC?

Existen píldoras que contienen THC, sin embargo, generalmente están etiquetadas de manera diferente y son extremadamente obvias en el envase. Compruebe siempre el nivel de THC en la etiqueta, especialmente si busca alguna cápsula de CBD de cáñamo que no sea psicoactiva.

La mayoría de las cápsulas de CBD contienen menos del 0.3% de THC, por lo que no se drogará con ellas. Según la Ley Agrícola de 2018, es legal comprar y consumir productos de CBD que contengan menos del 0.3% de THC en Estados Unidos.


¿Puede el CBD ayudar a las personas con cáncer?

Para encontrar una respuesta a esta pregunta, los investigadores están realizando diversos estudios. Algunos investigan si el CBD puede ayudar a combatir el dolor, el insomnio, la ansiedad o las náuseas, que son efectos secundarios habituales del cáncer y su tratamiento. Otros investigadores están estudiando si el CBD puede retrasar o detener el desarrollo del cáncer.

Sin embargo, en la actualidad no se ha demostrado la eficacia de esta sustancia en la terapia contra el cáncer. El análisis que se ha llevado a cabo en los últimos años se ha efectuado en diversos laboratorios empleando diferentes roedores e, inclusive, utilizando células humanas. El CBD, por ejemplo, ha demostrado en ciertos estudios que disminuye el desarrollo de células cancerígenas en ratas con cáncer de pulmón o de colon. En otra investigación, el CBD y el THC destruyeron células cancerosas de glioblastoma en el laboratorio.


Algunos análisis han demostrado que el consumir este elemento puede ayudar a disminuir los efectos de insomnio y ansiedad; no obstante, estos estudios no se han realizado en pacientes con cáncer. Aunque ningún análisis ha afirmado con certeza que este hecho reduce los efectos adversos en personas que han recibido algún tratamiento contra el cáncer, diversos pacientes han declarado que el CBD les ha ayudado a combatir las náuseas, los vómitos, la depresión y otros síntomas secundarios. Si reside en un estado donde es legal, su médico puede considerar la posibilidad de recetar esta sustancia para el tratamiento del dolor crónico, según las recomendaciones de la Sociedad Americana de Oncología Clínica.

La FDA ha autorizado dos medicamentos de cannabis sintético para tratar las náuseas y los vómitos relacionados con la quimioterapia: la nabilona (Cesamet) y el dronabinol (Marinol o Syndros). Estos medicamentos se crean en un laboratorio.